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El creador en 1904 de este monstruo fue Niels Fabian Helge von Koch , matemático sueco. Partamos de un triángulo equilátero de lado unidad. Dividimos en tres partes iguales de longitud 1/3 cada lado. Sustituimos el segmento central por dos segmentos de tamaño idéntico formando un diente como muestra la animación en la iteración n=1. Tenemos una curva poligonal P1 de longitud 3·4··1/3=4. Repetimos la operación (n=2) con cada uno de los cuatro nuevos segmentos de cada uno de los "lados". Obtendremos así la curva P2 de longitud 3·42·1/32=16/3. La iteración indefinida nos proporciona la isla de Koch o copo de nieve de Koch.
En la operación n-ésima
la curva estará formada por 3·4n trozos, de perímetro 4n /3n-1. La curva de Von Koch resulta del paso al límite de la
sucesión de curvas Pn cuando n tiende a infinito. ¿Cuál es la longitud
del perímetro de esta isla?
Existen muchas variantes sobre la construcción de la curva de Kock @ @ . Abajo mostramos la curva de Koch exterior, que parte originalmente de un hexágono, en vez de un triángulo equilátero:
Abajo vemos dos versiones más que parten de un cuadrado. Se denominan fractales de Cesaro. Observemos que la variación del ángulo se traduce en dos resultados finales bien diferentes. @
Ya en la Grecia clásica existían varias definiciones para el concepto de curva. Desde las curvas entendidas como la intersección de superficies, caso de las cónicas, a la de curva entendida como el lugar geométrico de la trayectoria recorrida por un punto. En el siglo XVII la geometría analítica asocia curvas y ecuaciones algebraicas. Más tarde, el cálculo diferencial acaba reservando el nombre curva a la función continua. Las curvas que estamos acostumbrados
a tratar son "suaves". Imaginemos que trazamos una tangente a una de estas
curvas en uno de sus puntos. Ampliemos una zona microscópica alrededor
del punto de tangencia: a medida que nos acercamos más y más
al entorno "infinitesimal" del punto, la línea tangente se ajusta
más y más a la curva. Decimos que localmente la curva es indistinguible
de una línea recta. De forma similar ocurre con una superficie: sobre
cada punto podemos trazar un plano de tangencia. Decimos, entonces, que localmente
la superficie es indistinguible de un plano.
Benoit Mandelbrot estuvo acertado al escoger el nombre "fractal" para estas criaturas geométricas. La palabra latina fractus significa quebrado. En sus propias palabras:
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