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Volumen 10 - Nº 55 - Febrero/Marzo 2000 |
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Revista de Divulgación y Tecnológica de la |
 
Túneles
en el espacio
y en el tiempo
Luis
A. Anchordoqui, Diego F. Torres, Gustavo E. Romero y Santiago E. Perez
Bergliaffa
Departamento de Física de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Instituto
Argentino de Radioastronomía (IAR), Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas (CBPF),
Department of Physics at Northeastern University (Boston, Massachusetts)
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La Teoría General de la Relatividad indica que los cuerpos con masa
distorsionan la estructura geométrica del espacio-tiempo. ¿Es posible que esa
distorsión sea tan pronunciada como para permitir que partículas materiales
lleguen a retroceder en el tiempo? ¿Logrará el ser humano alguna vez
desplazarse a través del tiempo visitando el pasado o el futuro? Estos asuntos,
que son temas clásicos de la literatura fantástica y de la ciencia ficción,
se analizan aquí sobre la base de los conocimientos
En
1895, al comienzo de su carrera como novelista, el periodista y sociólogo inglés
Herbert George Wells (1866-1946) publicó la novela The Time Machine ("La Máquina
del Tiempo"), que pronto se transformaría en un clásico de la literatura
de ciencia ficción. En ella Wells expresaba: "[El hombre civilizado] puede
vencer la gravedad utilizando globos, ¿por qué no le sería entonces posible
también detener o acelerar su fluir por la dimensión temporal, o incluso
revertirlo y viajar hacia atrás en ella?" Cien años después de la
aparición de The Time Machine la humanidad ha vencido a la gravedad no solo
mediante globos sino con máquinas que pesan cientos de toneladas. Aviones que
alcanzan velocidades supersónicas, satélites artificiales que orbitan la
Tierra, sondas espaciales que exploran la superficie de otros planetas y llegan
hasta los confines del sistema solar, constituyen ejemplos adicionales del
dominio de la naturaleza adquirido desde la época de Wells. ¿Pero qué ha
sucedido con la dimensión temporal? ¿Admiten las leyes de la física, tal como
se las conoce en el presente, la posibilidad de construir máquinas del tiempo?
La
teoría que en principio permite esbozar una respuesta a la pregunta de Wells es
la Relatividad General (ver glosario), que fue enunciada por Albert Einstein
apenas 20 años después de la publicación de la primera edición de The Time
Machine. Einstein postuló, en contra de lo pensado hasta entonces, que la
estructura geométrica del espacio y del tiempo no es absoluta sino que está
determinada por la distribución de masa y energía existente en el universo.
Esto significa que la distancia entre dos puntos del espacio-tiempo es alterada
por la presencia de cuerpos masivos o energéticos (
"El espacio-tiempo y las ecuaciones de Einstein"). ¿Pero puede
dicha alteración ser suficiente como para que al recorrer una pequeña
distancia en un tiempo corto de acuerdo con nuestro reloj podamos alcanzar
puntos que están muy alejados, tanto en el espacio como en el tiempo, para
otros observadores? ¿Puede suceder que, acaso, el tiempo se distorsione al
punto de que podamos alcanzar nuestro pasado?
La
obtención de respuestas a estas preguntas tomó a los científicos relativistas
muchas décadas de trabajo matemático sobre las ecuaciones de Einstein y sus
soluciones en ciertos casos particulares. Sin saberlo, el astrofísico alemán
Karl Schwarzschild dio el primer paso en esta dirección en 1916. Schwarzschild,
que por ese entonces servía en el ejército alemán combatiendo en el frente
ruso, tomó conocimiento de dichas ecuaciones en diciembre de 1915, a través de
un número de los Anales de la Academia Prusiana de Ciencias. En poco tiempo
desarrolló una solución para estas ecuaciones que envió al propio Einstein
quien, en enero de 1916, la comunicó a la Academia en nombre de Schwarzschild.
Cuatro meses más tarde este último murió, sin conocer la riqueza del sistema
físico descrito por la solución que ahora lleva su nombre.
La
solución de Schwarzschild define la curvatura del espacio-tiempo en las
proximidades de un cuerpo masivo y compacto como, por ejemplo, una estrella.
Esta solución permitió calcular cuánto se desviarían de la trayectoria
rectilínea los rayos de luz provenientes de estrellas lejanas al pasar cerca
del Sol como consecuencia de la curvatura que éste causa en el espacio-tiempo
que lo circunda (figura 1). En 1919, dos expediciones inglesas, una a la Isla
del Príncipe en África Occidental, dirigida por Arthur S. Eddington, y otra a
Sobral en el Brasil dirigida por Charles Davidson (ver "La demostración
sudamericana de las teorías de Einstein", Ciencia Hoy, 44:50-59, 1998)
proporcionó la primera verificación de la solución de Schwarzschild a las
ecuaciones de Einstein. Durante el eclipse total de Sol del 19 de mayo de 1919,
Eddington, Davidson y sus colaboradores, llevaron a cabo mediciones que
mostraron que las posiciones de las estrellas inmediatamente vecinas al disco
solar aparecían desplazadas respecto de la posición que mostraban en ausencia
del astro.

Figura
1: Topología del espacio-tiempo en las cercanías de campos gravitatorios
intensos. Esta visualización del espacio-tiempo responde a una técnica matemática
llamada "embedding". Consiste en sumergir un espacio en otro con una
dimensión mayor (la forma de un círculo de 1 dimensión se visualiza mejor al
sumergirlo en un plano de 2 dimensiones). En el caso del espacio-tiempo de 4
dimensiones se considera situaciones estáticas, a tiempo fijo (3 dimensiones);
luego, si la geometría espacial es esférica, se toman rodajas ecuatoriales que
pasen por el centro de la esfera (2 dimensiones). Finalmente se sumerge en 3
dimensiones. Cada círculo representa el conjunto de puntos ubicados a la misma
distancia del centro de la fuente de campo, por ejemplo una estrella. A grandes
distancias de la fuente el campo gravitatorio es débil y la superficie
sumergida pierde su curvatura.
La
solución de Schwarzschild, además de predecir el comportamiento de la luz y
otras partículas en las cercanías de una estrella, incluye otras predicciones
que inicialmente pasaron casi inadvertidas. Entre ellas cabe señalar aquella
que indica que, si el radio de la estrella es menor que un cierto valor crítico
dependiente de su masa (conocido hoy como radio de Schwarzschild), la distorsión
del espacio-tiempo sería tal que la estrella quedaría separada del universo
por un "horizonte" ("horizonte de eventos", ver glosario).
Ningún objeto proveniente de la estrella podría jamás cruzar este horizonte y
alcanzar el exterior. La estrella se habría transformado en un cuerpo
completamente negro, un agujero en el cual solo pueden caer objetos (partículas,
luz, ondas de gravedad) pero de donde nada puede escapar jamás.
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La mayoría de los físicos de la época, incluyendo a Einstein, adoptaron una actitud escéptica; y no creyeron que objetos como los agujeros negros pudieran existir en el universo real. Sin embargo, en 1939, los físicos norteamericanos J. Oppenheimer (quien años más tarde lideraría los esfuerzos estadounidenses para producir la bomba atómica) y Hartland Snyder (en ese momento un estudiante de postgrado) demostraron por medio de cálculos detallados que cuando su combustible nuclear se agota, cualquier estrella cuya masa sea al menos tres veces mayor que la del Sol termina por colapsar bajo la acción de la fuerza gravitatoria que ella misma genera. Los cálculos de Oppenheimer y Snyder indicaban que el colapso no se detiene (como sostenían los detractores de la idea de los agujeros negros), sino que continúa hasta que el radio de la estrella se hace inferior al radio crítico y se forma un agujero en el propio espacio-tiempo.
Aún después de la publicación de los hallazgos de Oppenheimer y Snyder, la existencia de los agujeros negros siguió siendo negada por la mayoría de los físicos, principalmente porque la solución de Oppenheimer y Snyder presentaba características que en ese momento fueron catalogadas como "no físicas". Entre ellas, sobresalía el hecho de que para dos valores específicos de una de las coordenadas, ciertas funciones asociadas con la distancia entre dos puntos del espacio-tiempo se hacían divergentes ( "El espacio-tiempo y las ecuaciones de Einstein").
La oposición a la existencia de agujeros negros fue liderada durante algún tiempo por uno de los más grandes científicos de este siglo: John Archibald Wheeler (quien durante los años 50 dirigió el desarrollo de la bomba de hidrógeno). Wheeler sostenía que los cálculos de Oppenheimer y Snyder contenían demasiadas idealizaciones (es decir simplificaciones de los datos a fin de disponer de un modelo susceptible a su tratamiento matemático). Sin embargo, cambió su posición y retiró sus objeciones cuando al rehacer los cálculos de Oppenheimer y Snyder, teniendo en cuenta correcciones provenientes de la física nuclear, logró probar hacia 1958 que estos autores tenían razón al postular que la formación de un agujero era inevitable. Desde entonces, Wheeler se transformó en uno de los líderes en la investigación de objetos colapsados por acción de la gravedad.
Pero subsistían aún las dudas acerca de la existencia de los agujeros negros debido a las divergencias en la geometría del espacio-tiempo ya mencionadas. Los científicos se preguntaban si era ésta una característica fundamental del espacio-tiempo de Schwarzschild o más bien era la consecuencia de la incorrecta elección de las coordenadas utilizadas para describirlo. También generaba dudas el hecho de que la solución predice la existencia de un punto de curvatura infinita (vale decir, un punto en el cual la fuerza gravitatoria es infinita, y el espacio-tiempo deja de existir de acuerdo con la Relatividad General), al que se denomina singularidad.
En 1960, Martin Kruskal y otros, revisaron el asunto utilizando un nuevo sistema de coordenadas, que incluye al anterior, mediante un procedimiento matemático llamado extensión analítica. Lograron demostrar que la solución de Schwarzschild no representa a un único universo sino a dos: uno es el principal o primario, digamos, donde residimos nosotros, y otro, inaccesible, es el secundario, separado del primero por la existencia de la singularidad y aislado del mismo por un horizonte de eventos (ver glosario). La ubicación del horizonte y sus propiedades no habían sido estudiadas durante las primeras etapas del desarrollo de la Relatividad General, debido a que el valor de la coordenada radial a la cual aparece el horizonte se encuentra siempre dentro de los cuerpos (en donde la solución de Schwarzschild no es válida) cuando éstos no son suficientemente compactos. Por ejemplo, para una estrella como el Sol, el radio de Schwarzschild se ubica a 3 kilómetros del centro, mientras que el radio solar es de varios miles de kilómetros.

Figura 2. Diferentes topologías
de un agujero de gusano. En (a) el túnel conecta dos universos separados,
mientras que en (b) y en (c) conecta distintas partes de un mismo universo. Los
dos últimos casos muestran cómo el puente puede tener mayor o menor longitud
que la distancia de separación que existe entre las bocas cuando esta se mide
sobre la lámina que representa el universo.
Solamente
cuando los físicos consideraron seriamente la existencia de objetos
superdensos, los estudios de la solución de Schwarzschild en este rango de
distancias cobraron importancia. Utilizando las coordenadas de Kruskal, resultó
posible demostrar que ningún objeto que se desplace a velocidades menores que
la de la luz puede evitar caer en la singularidad antes de alcanzar el universo
secundario. Aunque existe un "puente" conectando ambos universos
(llamado puente de Einstein-Rosen) el problema es que éste evoluciona con el
tiempo de modo tal que se cierra sobre sí mismo antes de que cualquier objeto
pueda atravesarlo. A pesar de ello, el descubrimiento de estas nuevas
propiedades de la solución de Schwarzschild despertó el interés en el estudio
de estructuras topológicas (es decir, de forma) que presenten puentes o túneles
que puedan ser atravesables para unir así distintas regiones del espacio-tiempo
(figura 2.a).
Esta
idea fue retomada hacia fines de los años 80 por Kip Thorne, titular de la cátedra
Feynman en el Instituto Tecnológico de California, cuando fue consultado por
Carl Sagan, que se encontraba entonces escribiendo su novela Contact
("Contacto"), sobre la posibilidad de utilizar agujeros negros para
realizar viajes interestelares. La consulta provocó el interés de Thorne por
el tema, quien luego de trabajar un tiempo sobre el asunto, explicó a Sagan que
los agujeros negros de Schwarzschild no son "atravesables" a causa de
la presencia de la singularidad y del horizonte de eventos descritos arriba. En
opinión de Thorne, la estructura que Sagan estaba buscando para fundamentar el
argumento de su novela era aquella solución de las ecuaciones de Relatividad
General que actualmente se conoce como agujero de gusano, y que puede imaginarse
como un túnel que une regiones no contiguas del espacio-tiempo.
Thorne,
junto con sus alumnos Mike Morris y Ulvi Yurtsever, se dedicó entonces al
estudio de las características que debería tener la materia que constituye el
túnel, para poder distorsionar el espacio-tiempo de manera tal que la conexión
resultante fuese permanente y atravesable. Utilizando las ecuaciones de Einstein,
lograron probar que el túnel sólo podría mantenerse abierto si sus paredes
fueran de materia exótica, esto es, materia que a diferencia de la normal debe
poseer masa negativa (en el argot técnico, su tensión radial debe ser mayor
que su densidad de energía; véase el recuadro "Una
clase 'exótica' de materia"). De este material se dice que viola las
condiciones de energía.
La
existencia de cantidades macroscópicas de materia exótica haría más probable
la presencia de agujeros de gusano en algún lugar del universo. Tales objetos
podrían utilizarse para viajar a regiones distantes en tiempos menores de los
que se necesitarían si el viaje se hiciese por el espacio
"convencional". La figura 3 muestra, utilizando un diagrama de
embedding (ver glosario), cómo un agujero de gusano podría usarse como un
atajo para unir puntos distantes en el universo. En este tipo de diagramas, el
universo se representa como una lámina de dos dimensiones en la que el agujero
de gusano puede unir puntos distantes porque la lámina está plegada en el
espacio externo.

Figura 3: Diagrama de
embedding que muestra cómo las bocas del agujero de gusano (A y B) permanecen
en reposo una respecto de la otra mientras que una de ellas (B) se mueve en el
espacio externo pasando del punto 1 al 2, y finalmente al 3.
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Viajes a través del tiempo
Dejemos
ahora de lado los viajes por el espacio y examinemos con algún detalle las
posibilidades de viajar hacia el futuro o el pasado. Desde el punto de vista de
la Relatividad Especial, es factible viajar hacia el futuro utilizando el fenómeno
de dilatación temporal que esta teoría predice. Para discutir este fenómeno
con un poco más de detalle imaginemos que existen dos observadores, o mejor,
dos sistemas de referencia inerciales (ver glosario). En el sistema asociado con
la partícula, el intervalo espacio-temporal entre dos eventos coincide con el
lapso de tiempo medido por un reloj. Dicho intervalo se llama tiempo propio.
Mediante la ecuación que define la distancia entre dos eventos (introducida en
el apartado "El
espacio-tiempo y las ecuaciones de Einstein"), la Relatividad Especial
nos muestra que el tiempo medido en la coordenada propia es siempre menor que el
tiempo medido por el observador no acelerado.
La
dilatación temporal ha sido confirmada de muchas maneras, como por ejemplo,
observando la propagación de partículas subatómicas que generalmente viajan a
velocidades cercanas a la de la luz. Esto se conoce desde la década de 1910,
cuando en una serie de vuelos en globo, Victor Hess descubrió que la Tierra se
encuentra inmersa en un mar de radiación cósmica (véase "Los rayos cósmicos
galácticos", Ciencia Hoy, 48: 22-28, 1998). Hoy se sabe que esta radiación
está formada mayoritariamente por muones creados por la interacción de los
rayos cósmicos con los átomos presentes en la alta atmósfera. Los muones
viajan varios kilómetros antes de impactar en la superficie terrestre. Sin
embargo, en su sistema de referencia propio sólo viven alrededor de dos
microsegundos, tiempo en el cual podrían recorrer no más que algunos cientos
de metros. La explicación de cómo es que los muones llegan a la superficie del
planeta es la dilatación del tiempo predicha por la Relatividad Especial: como
consecuencia de la misma el tiempo de vida de los muones aumenta cuando es
medido desde nuestro sistema de referencia. El efecto de dilatación temporal
podría entonces utilizarse para facilitar el viaje de seres humanos hacia el
futuro. En el recuadro "¿Es
el espacio realmente inconquistable?" se proporciona una visión del
estado actual de las investigaciones tendientes al desarrollo de naves cuyas
velocidades se aproximen a la de la luz.
Pocos
años después de que Einstein formulara su teoría, se encontraron las primeras
soluciones que describen regiones con curvas temporales cerradas (CTCs) (véase
el glosario). Entre éstas se destacan el cilindro de longitud infinita y
compuesto de polvo en rotación rápida de Van Stockum, y el universo en rotación
propuesto por Kurt Gödel. La matemática de estas soluciones muestra que ambas
contienen trayectorias en el espacio-tiempo que permiten viajar hacia el pasado
y retornar al presente. Sin embargo, estos modelos han sido catalogados como
carentes de significado físico por la mayor parte de la comunidad científica
dado que no existen cilindros infinitos, y se sabe que el Universo no rota.
Más
recientemente, a mediados de la década de los años 70, Frank Tipler demostró
que la construcción de una máquina del tiempo de tamaño finito que satisfaga
las ecuaciones de Einstein requiere un material que viole las condiciones de
energía. Esta demostración es motivo suficiente para justificar que las
expectativas de construir en el futuro una máquina del tiempo se concentren en
los agujeros de gusano. Por eso, en lo que sigue, nos restringiremos a ellos.
Sin
entrar a analizar las condiciones para la existencia de CTCs en un
espacio-tiempo dado, que solo se conocerán cuando se disponga de una teoría cuántica
de la gravitación, es posible visualizar cómo la presencia de agujeros de
gusano atravesables permitiría construir máquinas del tiempo. La idea
fundamental de este mecanismo fue propuesta por Morris, Thorne y Yurtsever, y se
basa en la combinación de algunos conceptos de Relatividad Especial con la
estructura de un agujero de gusano atravesable.
Para
discutir el tema es conveniente introducir la llamada paradoja de los gemelos:
supongamos que existen dos gemelos, a los que llamaremos Ga y Gb.
Uno de los gemelos (digamos Ga) realiza un viaje de ida y vuelta en
un cohete hasta algún punto lejano, mientras que Gb permanece en la
Tierra. Los detalles del viaje de Ga no son importantes; lo único
que nos importa es que debido a que se trata de un viaje de ida y vuelta, Ga
tuvo que utilizar las máquinas del cohete para acelerarlo y desacelerarlo en
varias oportunidades. Debido a que el movimiento de Ga es acelerado,
podemos concluir, de acuerdo con la Relatividad General, que el lapso de tiempo
propio transcurrido para Gb es mayor que el lapso correspondiente a Ga,
y por lo tanto este último será más joven al regresar de su periplo. Si uno
idealiza esta situación suponiendo que el cohete es capaz de mantener la misma
velocidad durante todo el viaje, podríamos pensar que existe una paradoja
debido a la simetría aparente entre los sucesos en los dos sistemas de
referencia. Sin embargo, dicha paradoja desaparece al caer en la cuenta de que
los dos puntos de vista en este caso no son idénticos. Solo uno de los mellizos
(Ga) experimenta aceleración, mientras el otro permanece en un
sistema inercial. Recordemos que la velocidad es un vector, de modo que para
mantener la misma magnitud a lo largo del viaje y cambiar el sentido se requiere
de una aceleración en el punto de retorno. En el apartado "¿Es el espacio
realmente inconquistable?" se discute cómo, en una situación física
real, Ga a su regreso encontraría una visión del sistema solar un
tanto alterada.
¿Qué ocurriría en un universo donde existiesen agujeros de
gusano atravesables?
Supongamos
(figura 3) que existe un agujero de gusano atravesable cuyas bocas, separadas
por una distancia mucho mayor que el radio de su garganta, están inicialmente
en reposo en un espacio-tiempo de Minkowski (esto es, un espacio-tiempo que no
es afectado por la masa o la energía que contiene, ver recuadro "El
espacio-tiempo y las ecuaciones de Einstein"). Consideremos dos relojes, RA
(en la boca A) y RB (en la boca B), los que están inicialmente
sincronizados entre sí y con otros fuera del agujero. Supongamos ahora que la
boca B realiza un largo viaje acelerando hasta alcanzar velocidades cercanas a
la de la luz y que luego desacelera para retornar a su posición original. ¿Cuál
será la situación ahora? De acuerdo con lo que comentamos sobre la paradoja de
los gemelos, el reloj RA, situado en la boca A (que permaneció en
reposo) sigue sincronizado con los relojes que están en el espacio circundante.
Por otra parte, los relojes RA y RB no se han movido uno
respecto del otro desde el punto de vista interior al túnel, ya que estamos
suponiendo que la distancia entre ambas bocas es pequeña, y el movimiento de la
boca B es en el espacio exterior al agujero, de forma tal que la distancia entre
las bocas se mantiene aproximadamente constante (ver figura 3). Por lo tanto,
los relojes RA y RB también permanecerán sincronizados.
Como
el reloj RB se movió con respecto al espacio externo a la boca B,
luego de ese viaje atrasará con relación a los relojes cercanos a esa boca
como consecuencia de la dilatación del tiempo, predicha por la Relatividad
Especial. Supongamos que RB tiene un retraso de 2 horas respecto de
los relojes externos. Por lo tanto, si en RB son las 9 a.m., los
relojes externos marcarán las 11 a.m. Pero como RA y RB están
sincronizados, RA y los otros relojes cercanos a él en el espacio
externo también marcarán las 9 a.m. Supongamos ahora que el viaje desde A
hasta B por fuera del túnel puede hacerse en una hora. Podríamos entonces
salir de A a las 10 a.m., llegar a B a las 11 a.m., y volver a A atravesando el
agujero de gusano, donde son las 9 a.m.; esto es, regresaríamos una hora antes
(habríamos retrocedido una hora en el tiempo) desde el comienzo del viaje. El
proceso podría repetirse acumulándose así la diferencia en el tiempo. Es
evidente que en este sistema sería imposible llegar a tiempos anteriores al
origen del agujero de gusano. Es fácil adoptar un ejemplo similar para viajar
hacia el futuro.
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Figura
4. Máquina del tiempo propuesta por Morris, Thorne y Yurtsever. Las líneas
gruesas representan la trayectoria en espacio-tiempo de las bocas del
agujero de gusano. Mientras que la boca 1 permanece inercial, 2 es
acelerada hasta alcanzar velocidades cercanas a la de la luz, desacelera,
y luego retorna a la posición original. La diferencia de tiempos entre
ambas bocas, generada por el movimiento relativo, hace que un viaje de la
boca derecha hacia la izquierda a través del túnel viole el principio de
la causalidad ya que los efectos preceden en el tiempo a sus causas. |
En
la figura 4, el agujero de gusano se representa por una construcción mental en
la que se unen puntos de igual tiempo. Como resultado del movimiento relativo de
las bocas, la forma en que el tiempo se conecta a través del túnel cambia.
Inicialmente, el espacio-tiempo no tiene CTCs (esto se define diciendo que es
cronal). Luego del movimiento de la boca 2 respecto de la 1, el espacio-tiempo
deja de ser cronal. En la figura 4 puede verse el horizonte cronológico (ver
glosario), que es el cono de luz futuro del evento a tiempo igual a 9 (en las
unidades arbitrarias del gráfico) en la boca estática. La línea que une
puntos con igual tiempo propio a 9 es el generador del horizonte: para todos los
puntos anteriores a 9, todo observador, viajando por el espacio entre las bocas
y partiendo de 1, llegará a 2 en tiempos que siempre serán mayores que el de
partida. En cambio, para tiempos mayores que 9 se puede llegar a 2 en instantes
anteriores o simultáneos con el de partida; es decir, se ha formado una CTC y
es posible, entonces, viajar al pasado. Similar resultado se hubiera obtenido
utilizando el efecto de campos gravitatorios externos sobre las bocas en lugar
del movimiento relativo entre las mismas.
Existen
varios problemas asociados a la estabilidad del horizonte cronológico. Cabe
mencionar, en especial, el efecto del crecimiento de las fluctuaciones de vacío
(ver glosario) que podría producirse si estas atravesaran repetidas veces el túnel.
La posibilidad de que este efecto sea suficiente para evitar que pueda
construirse una máquina del tiempo será probablemente respondido por la aún
inexistente teoría cuántica de la gravitación.
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Paradojas generadas por los viajes en el tiempo
El
viaje en el tiempo plantea una serie de interesantes paradojas que pueden
agruparse básicamente en los siguientes dos tipos (véase el recuadro "Películas
y series televisivas sobre viajes en el tiempo").
·
Paradojas de
consistencia: Se trata de aquellas del tipo "el viajero mata a su madre
antes de que él mismo nazca''. Este tipo de paradojas requiere que el viajero
pueda actuar sobre el pasado cambiándolo.
·
Paradojas de
creación a partir de la nada: En este caso, un viajero vuelve al pasado con,
por ejemplo, la versión final de este artículo y nos lo entrega antes de que
sea escrito. Luego, nosotros, en el pasado, no necesitamos escribir el artículo,
ya que poseemos la versión final. Pero alguien tuvo que haberlo escrito, y si
no fuimos nosotros, ¿quién, entonces, escribió este artículo?
Se han propuesto cuatro conjeturas distintas que evitarían las paradojas.
·
La conjetura
radical: La física debe reescribirse en su totalidad para dar cuenta de la
posibilidad práctica de realizar viajes en el tiempo.
·
La conjetura de
consistencia de Igor Novikov: Los viajes en el tiempo están permitidos pero la
historia del universo es única, y no es posible modificar lo que ya ha
sucedido. Dicho de otra forma, las únicas leyes de la física que pueden
existir localmente en el universo son aquellas que son consistentes en forma
global (si el viajero fuera a matar a su madre en un instante previo a su
nacimiento, esta conjetura demanda que el intento fracase).
·
La conjetura de
protección cronológica de Stephen Hawking: La existencia de agujeros de gusano
atravesables está permitida por las leyes de la física, pero se asume como
axioma que los viajes en el tiempo no son posibles; efectos cuánticos del
estilo de los comentados arriba impedirían construir una máquina del tiempo.
Para elaborar esta conjetura, Hawking se apoyó en la observación de que no hay
evidencia alguna de turistas del futuro. Esta afirmación fue objetada por
Thorne, quien probó que: 1) las máquinas del tiempo no permiten viajes a
tiempos anteriores al de su creación, y 2) hasta el día de hoy, ninguna máquina
del tiempo ha sido construida.
·
La conjetura de
los científicos aburridos introducida por Matt Visser: Los agujeros de gusano
atravesables no existen.
Para
cuantificar el problema, es posible reformular la paradoja del matricidio en términos
mecánicos, lo que da como resultado la llamada crisis de las bolas de billar.
Esto evita la discusión del status del libre albedrío frente a la existencia
de CTCs. Como se muestra en la figura 5, imaginemos que una bola de billar,
luego de entrar por la boca derecha de un agujero de gusano -convertido en una máquina
del tiempo por el procedimiento descripto anteriormente- atraviesa el túnel en
dirección de impacto consigo misma antes de que haya ingresado en el agujero de
gusano, impidiéndole la entrada al mismo. Las leyes de la mecánica clásica
determinan una única trayectoria posible para cada conjunto de condiciones
iniciales. Por el contrario, el estudio llevado a cabo por los alumnos de Thorne,
Fernando Echeverría y Gunnar Klinkhammer, demostró que la existencia de máquinas
del tiempo hace posible un número infinito de trayectorias para el movimiento
de la bola. De ellas, sólo algunas son consistentes en sentido global, y es de
esperar que éstas sean las que ocurran en el universo real. Resta aún mucho
por hacer en el análisis mecánico de las posibles paradojas. Más lejos aún
estamos de entender cabalmente lo que ocurre en el caso de que cambiemos objetos
que obedecen a la mecánica clásica, como las bolas de billar de la figura 5,
por objetos que obedecen a la mecánica cuántica.
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Figura
5. Crisis de las bolas de billar. Supongamos que el agujero de gusano se
ha transformado en una máquina del tiempo, de forma tal que todo lo que
entre en la boca de la derecha emerja por la boca izquierda 30 minutos
antes. Existen trayectorias (como la de la figura) que no son consistentes
en el sentido global. T representa el tiempo medido por relojes en
el túnel y t el medido por aquellos en el espacio externo. |
Desde
el inicio del siglo XX, la Relatividad General de Einstein ha proporcionado a
los científicos una herramienta poderosa, aunque probablemente preliminar e
incompleta, para analizar problemas como los planteados en este artículo. Hemos
visto que la teoría admite la posibilidad de la existencia de soluciones
compatibles con curvas temporales cerradas, que podrían ser utilizadas como
atajos para viajar grandes distancias en el espacio. Sin embargo, todavía no
existe una prueba definitiva en favor o en contra de la posible existencia de
agujeros de gusano o de máquinas del tiempo. Probablemente, solo una teoría más
desarrollada nos aproxime a tal respuesta. De cualquier forma, en numerosas
instancias la ciencia nos ha llevado a aceptar la existencia de entidades más
fascinantes e inesperadas que las imaginadas por las mentes más febriles. Es de
esperar entonces que el futuro depare aún más sorpresas, y que respuestas
definitivas sobre la existencia de los agujeros de gusano se obtengan pronto.
GLOSARIO
Curva temporal cerrada (CTC): trayectoria en la cual un observador que parte de un punto
dado del espacio-tiempo y viajando siempre hacia el futuro (indicado por el cono
de luz local) vuelve, al cabo de un cierto lapso, al punto de partida.
Diagrama de embedding: en estos diagramas, se "congela" una de las
dimensiones del espacio curvo tridimensional, y se representa a la superficie
bidimensional resultante en un espacio tridimensional euclídeo ordinario (esto
es, no curvo). La tercera dimensión de este espacio no tiene relación alguna
con la tercera dimensión del espacio tridimensional curvo. Estos diagramas
ayudan a visualizar las propiedades geométricas de un espacio-tiempo dado.
Fluctuaciones de vacío: oscilaciones en los valores de los campos (por ejemplo,
electromagnéticos o gravitatorios) debido a intercambios momentáneos de energía
entre regiones adyacentes del espacio-tiempo.
Horizonte de eventos: superficie del espacio-tiempo que delimita una región (interior) de la
cual nada puede escapar. Las propiedades del horizonte son semejantes a las de
una membrana que solo deja pasar sustancias en una dirección.
Horizonte cronológico: superficie que divide al espacio-tiempo en dos regiones,
una donde la formación de CTCs es posible y otra donde éstas no existen.
Principio de la relatividad: las leyes de la física no deben ser capaces de distinguir
un sistema de referencia inercial de otro, esto es, deben tomar la misma forma
en todos los sistemas.
Relatividad General: leyes de la física formuladas por Einstein, que describen la dinámica
del campo gravitatorio.
Singularidad:
región de espacio-tiempo donde la curvatura se hace tan fuerte que las leyes de
la Relatividad General no son más válidas y debería describirse por una teoría
cuántica de gravitación. Si se extrapolara la Relatividad General a este
dominio, se encontraría que las fuerzas gravitatorias son infinitas.
Sistema de referencia inercial: un laboratorio idealizado para realizar experimentos, que
se mueve a través del espacio sin aceleración.
Recursos en Internet
Páginas
personales de M. Visser: http://www.physics.wustl.edu/~visser/index.html
Explorando el futuro de las naves espaciales y posibles medios de transporte con
velocidades cercanas a las de la luz: http://www.lerc.nasa.gov
Ciencia ficción y máquinas del tiempo: http://www.scifi.cinema.com
|
Lecturas
sugeridas Anchordoqui, L.
A., "Wormholes
in space-time with torsion", Modern Physics Anchordoqui, L.
A., Perez Bergliaffa, S. E. & Torres, D. F.,
"Brans-Dicke Anchordoqui, L.
A., Romero, G. E., Torres, D. F. & Andruchow, I.,
"In Anchordoqui, L.
A., Torres, D. F., Trobo, M. L. & Perez Bergliaffa, S. E., Nahin, P.,
1993, Time Machines, AIP, New York. Thorne, K. S.,
1994, Black Holes and Time Warps: Einstein's Outreageous Torres, D. F., Tesis Doctoral, Universidad Nacional de La Plata, 1998. Torres, D. F.,
Romero, G. E. & Anchordoqui, L. A., "Might some gamma ray Torres, D. F.,
Romero, G. E. & Anchordoqui, L. A., "Wormholes, gamma ray Visser, M.,
1996, Lorentzian Wormholes, AIP, New York. |