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El librito de 167 páginas comienza con una
introducción autobiográfica, dónde Dyson nos
relata sus recuerdos en Cambrige con el famoso matemático Godfrey Hardy como profesor. Conocido popularmente
por un libro llamado "Apología de un matemático" donde
reflexiona sobre la relación entre la matemática pura
y el arte, Hardy: "Proclamaba con orgullo que no había hecho
en su vida nada que pudiera considerarse útil. Todo cuanto
hacía era una obra de arte, hecha con estilo." Hardy fue
una eminencia mundial en teoría de números, una de las
ramas por aquel entonces más alejada del mundo real. Desdeñaba
la ciencia aplicada: "Se dice que una ciencia es útil cuando
sus avances tienden a acentuar las desigualdades existentes en la distribución
de la riqueza, o cuando favorecen más directamente la destrucción
de la vida humana". Hoy en día, para consternación
de Hardy si siguiera vivo, ni siquiera una teoría tan esotérica
como la teoría de números ha resistido a la utilidad:
la criptografía es el ejemplo más extraordinario.
Freman J. Dyson decidió aplicar su genio a la física
en vez de a la teoría de números. Ha trabajado en proyectos
aplicados como el diseño de un reactor nuclear, la óptica
adaptativa o detectores de minas antipersonales. El libro, una especie
de disculpa póstuma a Hardy por su elección, pretendee
convencer a un público no científico de que la ciencia
puede ser útil sin ser dañina.
El capítulo 1, titulado "Revoluciones científicas"
fue publicado en parte en la revista Science. Comienza hablando
sobre cómo ciertas situaciones de presión social, tiempos
de guerra por ejemplo, pueden destapar el genio dormido de ciertos
científicos. Relata el caso de Jhon Randal y la invención
de los radares de onda corta en la Segunda Guerra Mundial. Este descubrimiento
abrió el camino para desvelar la estructura de doble hélice
del ADN y fue aplicado también en física atómica
y radioastronomía. Más adelante describe un efecto
cascada semejante en referencia a Marietta Blau y los rayos X.
El autor hace una defensa de la ciencia aplicada frente
al desmesurado hechizo que la ciencia teórica ha tenido sobre
filósofos y sociólogos. Para Dyson los experimentales
de hoy día son los herederos del espíritu y el gozo
que albergaron tiempos ha los artesanos. La industria artesanal del
hardware informático que surgió en los garajes de algunos
estudiantes universitarios sobrevive ahora en el software y en la biotecnología,
las dos industrias artesanales más activas en estos momentos.
Existen dos visiones enfrentadas en la sociología
de la ciencia. Una está representada por "La estructura de
las revoluciones científicas" de Kuhn. En ella priora el mundo
de las ideas, los paradigmas. Las revoluciones científicas
son el resultado del enfrentamiento entre conceptos. Las tesis de
Kuhn han acabado lamentablemente en una visión relativista
de la ciencia liderada por los pensadores postmodernos. Dyson nos
recuerda el divertdo escándalo bochornoso que planeó
y ejecutó Alan Sokal en la revista Social Text. La visión
opuesta está encarnada por "Imagen y lógica" de
Galison, para quien el avance científico es liderado básicamente
por el instrumental y la experiencia. Dyson se identifica, a pesar
de ser físico teórico, más con Galison. Sin negar
que disponemos de ejemplos recientes donde la teoría conmueve
nuestra visión del mundo, como es el caso de la teoría
de la tectónica de placas, opina que la tecnología es
crucial en el desarrollo de la ciencia. Dyson acaba el capítulo
disertando sobre las diferencias en el plano económico, científico
y social entre dos grandes proyectos científicos: uno en Biología
como es el Proyecto Genoma Humano y otro en Astronomía, caso
del
El capítulo 2, "Tecnología
y justicia social", es una ampliación de una conferencia impartida
por Dyson en la biblioteca Pública de New York a finales de
1997. De este ensayo surge el título del libro. Comienza listando
elencos de la tecnología que todos recordamos con espanto e
hitos científicos que han hecho el mundo más justo.
Nos muestra como la medicina y las comunicaciones de alta tecnología
que deberían hacer nuestras vidas mejores son responsables
de abrir la brecha existentes entre pobres y ricos. Y alcanza, finalmente,
el meollo de la cuestión: ¿Cómo solucionar
las enorme bolsas de pobreza que se están generando en megaciudades
como México D.F.? "¿Cómo se puede convertir
una aldea mexicana dejada de la mano de Dios en una fuente de riqueza?"
Su propuesta: "La pobreza se puede reducir mediante una combinación
de energía solar, ingeniería genética e Internet".
La energía solar se distribuye equitativamente por todo el
planeta. Dyson propone usar la ingeniería genética para
desarrollar árboles que transformen la luz solar en energía
utilizable con un gran rendimiento. E internet como la puerta a la
comunicación y a la educación.
El capítulo 3, "La autopista" fue publicado en parte
en la revista The Atlantic Monthly en el 97. En él nos habla
sobre avances importantes que vendrán de las ciencias del espacio:
la búsqueda de vida en Marte y Europa, los viajes especiales
y la colonización del sistema solar. Se detiene con detalle
en sistemas de propulsión espacial como la propulsión
láser, el motor estatorreactor o el eslingatrón. En
un claro añadido al capítulo nos comenta que dos hitos
fueron noticia poco después de su redacción: la clonación
de Dolly y la victoria sobre Kasparov de Deep Blue. Según Dyson
estos son los abanderados de las próximas grandes revoluciones
científicas: genoma e inteligencia artificial. El libro acaba
con un epílogo, que se publico como artículo en la revista
Think sobre inteligencia artificial.
En síntesis: un libro que por su amenidad y dimensiones se lee
como un suspiro. Y que nos proporciona una visión esperanzadora
del futuro, algo que no está de más en estos tiempos
de ambiente prebélico.
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